
El tiempo en el que se empiezan a notar los resultados puede variar según cada persona, pero muchas veces los cambios se manifiestan desde las primeras sesiones. La terapia de regresión trabaja directamente con el origen emocional de los conflictos, por lo que los avances suelen ser más profundos y rápidos que en otros métodos.
Al liberar bloqueos, comprender experiencias pasadas o resignificar situaciones que aún afectan la vida presente, la persona comienza a sentir claridad emocional, alivio interno y transformaciones en su forma de relacionarse, decidir y vivir.
Sin embargo, cada proceso es único: factores como la apertura personal, la constancia, la disposición al cambio y la profundidad del tema a trabajar influyen en el ritmo de evolución. Lo importante es que, desde la primera experiencia, el consultante suele percibir un antes y un después en su comprensión interna y en la manera de enfrentar su día a día.



